Lionel Montiel

Se puede ganar La Matanza

La Matanza se ha ganado el título de bastión inexpugnable del peronismo, donde gobierna desde 1983 y sólo perdió una elección legislativa en 1985. En el Conurbano Bonaerense, La Matanza no es el único partido que siempre fue gobernado por la misma fuerza política desde 1983; Florencio Varela, Berazategui, Ensenada y Almirante Brown, son otros casos similares, San Isidro también pero por el radicalismo. Lo que diferencia y destaca a La Matanza es el gran caudal de votos que aporta a la provincia y el país (8% y 3% respectivamente), y que en el marco de la tercera sección electoral de la provincia de Buenos Aires, constituye un grupo de 19 municipios donde el peronismo se impone con tranquilidad en la mayoría de los distritos.

Cada punto representa una victoria por la Intendencia municipal, los azules son victorias peronistas, los rojos son opositores UCR/Alianza/Cambiemos y los verdes representan partidos vecinalistas. Fuente: elaboración propia en base a datos de la Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires

El balance electoral local indica que de las 19 elecciones desde 1983 a 2019, el peronismo supero el 50% en 9, obtuvo entre 45 y 49% en 7 elecciones, y sólo en 3 elecciones obtuvo menos del 44%, siendo su peor desempeño en 1985 con un 30% (vale aclarar, en esta elección el peronismo se dividió en dos listas, la otra parte obtuvo 15%).

Estos resultados históricos, desalientan claramente a cualquiera que tenga una visión diferente de Municipio, y por otra parte, empoderan al oficialismo gobernante. En mi experiencia militante, siendo oriundo de Laferrere, siempre tuve singular interés por disputar ese electorado difícil, y habiendo militado muchos años en la oposición donde el peronismo es más fuerte, me da pie a compartir algunas ideas personales sobre las condiciones que deberían darse y cumplirse para que una fuerza opositora dispute con chances reales el palacio municipal de San Justo, y con eso, la posibilidad de gestionar para el bien de más de 2.5 millones de personas.

1. El factor nacional y provincial juegan: que una lista opositora en La Matanza sea parte de una potente lista nacional y provincial puede representar una suma considerable de votos por el mero arrastre. Las elecciones de 1997 y 1999 así lo demuestran. No sólo importa el factor positivo del arrastre, sino también el arrastre negativo que puede conllevarle al peronismo ir alistado a una boleta con poca fuerza en nación y provincia. El promedio de corte de boleta es bajo, varía entre 3 y 5%, por lo tanto, el combo de la boleta debe resultar interesante para el elector.

2. Candidato/a: la política esta fuertemente personalizada, por lo tanto, sin un buen candidato, reconocido y con buena imagen, es difícil tener chances serias. A modo de antecedente, una de las elecciones más ajustadas fue la de 1999 donde la candidata a Intendenta de la Alianza era la reconocida actriz y conductora Lidia Satragno, alias Pinky. Esto no significa que el candidato deba ser un outsider, pero si es señal que debe estar fuertemente instalado. Hoy en día esto puede lograrse con mayor facilidad a través del buen uso de las redes y diferentes medios de comunicación, pero también se requiere que el candidato recorra las calles, se presente con los vecinos cara a cara, el distrito es grande y prácticamente se requiere una dedicación full time del candidato durante la campaña e incluso mucho antes.

3. Estructura y territorio: La Matanza es extensa, tiene dimensiones poblacionales de una provincia con más de 2.5 millones de habitantes, y a su vez tiene una enorme heterogeneidad sociourbana y económica. Hacer política en el distrito, llevar una propuesta a todos los vecinos, implica tener referentes en cada barrio, que conozcan los territorios y sean participes de acercar los candidatos a los vecinos. Además, cada barrio y grupo de vecinos tiene singularidades, por ejemplo, hay grupos religiosos, comunidades organizadas por una toma de tierras, grupos de colectividades extranjeras, sectores sociales altos, medios y bajos distribuidos en contextos amplios, que van desde barrios cerrados por su exclusividad a barrios cerrados por su inaccesibilidad. A su vez, hay muchos grupos que tienen demandas específicas, muchas demandas que pueden ser abordadas dentro de las competencias municipales, sólo como ejemplo, la lucha de vecinos de Ciudad Evita por la reserva natural cada vez más transgredida y sin el más mínimo control, la lucha de vecinos de Laferrere por declarar reserva ecológica a una porción del aeroclub Jorge Newbery, la lucha de vecinos de González Catán por la contaminación del CEAMSE, la lucha de vecinos del Barrio Roberto Artl en Virrey del Pino por reparar las bombas que proveen de agua al barrio que siempre están rotas (son 4 y sólo funcionan 2 desde hace años, nadie se hace cargo), y así se podría enumerar muchos casos de reclamos particulares de barrios o localidades específicas. Un buen candidato a Intendente debe conocer esas demandas, y además incluir en sus propuestas el tratamiento de las mismas, ya que la gran mayoría no son pedidos desmedidos ni fuera de lo que hace a las obligaciones del Municipio. Llegar a cada uno de esos lugares, barrios, entidades barriales, requiere una estructura de vecinos y referentes que adhieran y no sólo acerquen al candidato, sino que también mantengan el mensaje del mismo durante toda la campaña.

4. Campaña: debe ser total, esto significa, utilizar todos los medios posibles para la difusión, no restringirse o limitarse considerando que tal o cuales medios de difusión son mejores que otros. La campaña en La Matanza debe abarcar desde las pintadas y pegatinas, hasta las mesas de difusión, el casa por casa, y el buen uso de las redes sociales, entre otros. Disputar la calle con el peronismo es difícil ya que disponen del estado municipal para sostenerse permanentemente, por eso, es importante que las pegatinas y pintadas de muros se realicen por la mañana, ya que si se hacen por la tarde o noche, es seguro que la misma noche lo taparán. Por eso, hacer pintadas y pegatinas de tarde o noche es malgastar el tiempo, energía y recursos. Si se hace por la mañana, con que dure un par de horas, ya se logra el impacto de que sea visualizada por la gran cantidad de gente que sale a trabajar cada día (debe dividirse y abordarse de forma diferente «puntos estratégicos» y «barrios adentro», esto será producto de otra publicación para entrar en detalle). En lo que hace a las mesas de campaña, hay que apuntar a los centros comerciales y las grandes ferias populares. Y por último, sobre las redes sociales, es importante ser medidos, ya que una intensa aparición de propaganda política en el celular de un ciudadano puede generarle la sensación de sentirse invadido y tener el efecto contrario que se busca generar. Durante la campaña, el candidato debe recorrer pero también sus referentes, dirigentes y militantes deben estar todos alineados para mantener la presencia permanente del espacio político en cada barrio.

5. Fiscalización y control electoral: la fiscalización requiere una organización de excelencia si se quiere cuidar cada voto y que se cumpla el acto electoral como corresponde. En 2019 se dispusieron 2.916 mesas de votación distribuidas en 365 escuelas, donde están empadronados más de 1 millón de electores. Esto de entrada implica 2916 fiscales de mesa y un promedio de 1095 fiscales generales (3 por escuela), dado que se requieren reeemplazos para que cada electoral pueda salir a votar en caso que no vote en la misma escuela donde fiscaliza (mi recomendación es la siguiente: escuelas hasta 5 mesas, un fiscal por mesa y dos fiscales generales; escuelas de 6 a 10 mesas, un fiscal por mesa y tres o cuatro fiscales generales; y escuelas de 11 mesas o más entre cuatro y seis fiscales generales). Son más de 4000 personas como mínimo para cubrir las escuelas en su totalidad. Además se requiere sumar logística, vehículos para que los fiscales vayan a votar, viandas, equipos de apoyo y lo más importante de todo, que los fiscales estén capacitados, especialmente los fiscales generales. Un fiscal no aprende a fiscalizar con una charla de 2 horas unos días antes de la elección, se aprende por capacitación y experiencia previa, por eso es importante que las fuerzas políticas realicen capacitaciones constantes incluso en los años no electorales (hoy en día ninguna fuerza opositora matancera tiene una escuela de formación política activa y constante). Cada fiscal, especialmente los generales, deben ser verdaderos espartanos. La fiscalización puede y debe ser profesional, desde la reposición de boletas y el conteo de las mismas en cada rondín de reposición para hacer un estimativo de posibles votos por mesa, hasta la capacidad de resolución de problemas, que son muy comunes, ya sea por desconocimiento de las normas electorales o por avasallamientos de supuestos «encargados de escuela» que no tienen atribuciones para ordenar la labor de los fiscales ni del acto electoral, y muchas veces intentan hacerlo a fin de favorecer a una fuerza política. La fiscalización es el momento culmine, se pueden perder votos por telegramas mal redactados incluso por los mismos presidentes de mesa; los fiscales deben ser protagonistas, no meros copiadores de pizarrón.

6. Corte de boleta: más allá del arrastre positivo nacional y provincial que reciba la boleta propia, lograr que votantes que no nos votarían para Presidente corten boleta a favor de la oposición a nivel local, puede hacer la diferencia necesaria para ganar una elección ajustada. Por eso, ante un peronismo que de 19 elecciones, obtuvo más del 45% de los votos en 16, cada voto opositor cuenta, aspirar a ganar con una abultada diferencia es casi una utopía. En este sentido, trabajar el corte de boleta en las localidades de González Catán y Virrey del Pino donde el peronismo obtiene entre el 70 y 80% de los votos es fundamental, y no debe ser mal visto por las conducciones nacionales y provinciales, ya que se apunta a debilitar el voto local de la lista contraria, no el propio, que de por sí es muy bajo en esas localidades. Criticar el voto peronista sería una mala táctica, sino que por el contrario, deben remarcarse las falencias locales, y explicarle al electorado que puede votar un Presidente peronista, pero votar un candidato de otra fuerza para Intendente. Vuelvo a remarcar, la promoción del corte de boleta debe hacerse principalmente en las localidades del tercer cordón. Por supuesto, que todo esto se condiciona por la imagen del candidato a Presidente de la Nación en las zonas más pobres.

7. Unidad opositora: no se improvisa una construcción política y menos una victoria en La Matanza, puede funcionar así en una elección legislativa, pero cuando se busca la intendencia, se requiere saber que hacer cuando toque gobernar, pero sobre todo, realizar todos los preparativos para ganar con tiempo suficiente para que no falte ningún detalle, y se pueda decir que se dejó todo en la cancha más allá del resultado. Hoy ningún partido opositor por si sólo tiene la escala y capacidad para hacer solo todo lo mencionado. Por eso, la unidad opositora es fundamental, en principio para adquirir entre todos la extensión suficiente que La Matanza requiere, y por otra parte, para reunir las capacidades técnicas y experiencias políticas para comenzar el arduo camino. En este armado opositor deben estar el PRO, la UCR, el MSR, la Coalición Cívica, los espacios sociales como el de Lalo Creus, y dirigentes y militantes que históricamente dan pelea en La Matanza y conocen muy bien sus problemas, personas del GEN, del PS, de agrupaciones peronistas disidentes, entre muchos otros. En mi experiencia, tuve la oportunidad de conocer y con muchos militar, y he aprendido a reconocer el valor de personas que incluso en condiciones personales muy malas nunca bajan los brazos por encontrar un rumbo de cambio en La Matanza. En esta gran hazaña, todos son importantes, y la unidad es imprescindible.

8. Movilización ciudadana: para ganar La Matanza hay que ser disruptivos, despertar el chip de la acción política en muchos ciudadanos que no quieren al gobierno municipal, pero que no actúan como multiplicadores del mensaje opositor. Una militancia activa, un candidato a intendente y candidatos a concejales motivados, deben movilizar a miles de matanceros que sólo se limitan a criticar al peronismo gobernante en las redes. Hay que convencerlos de que realmente se puede ganar, y que un granito más de arena es esencial a la causa. Se debe sumar muchas personas que quieren colaborar y no quieren estar orgánicamente en partidos o agrupaciones políticas, que simplemente quieren dar una mano, y se debe dejarlos participar respetando esas pretensiones. La conducción y armado político debe guiar el camino, pero es la acción de los vecinos independientes lo que va a sumar incesantemente voluntades hasta obtener la victoria.

9. Hablarle al obrero, al laburante: nuestro distrito es mayoritariamente de clase media, media baja y baja, hay un profundo espíritu obrero y cultura del trabajo heredada de los migrantes del interior del país que han poblado el distrito y se han hecho desde abajo. Al vecino de La Matanza se le debe hablar en criollo pero sin subestimarlo, se debe ser humilde, porque es un pueblo humilde, que ha crecido a fuerza de mucho sacrificio, que ha construido su casa ladrillo por ladrillo a lo largo de años, que va a ganarse el mango en el 86 o el Sarmiento a la Capital Federal y viaja como ganado, donde los colec no tienen aire acondicionado en el siglo XXI, La Matanza tiene miles de jóvenes que son los primeros estudiantes universitarios en sus familias, son los orgullos de generaciones cuando logran un título. El matancero va a apoyar cuando se lo entienda, porque nadie regala su voto, creer que votan al peronismo porque los tiene de rehenes o les compran el voto es un enorme error, y con un pésimo diagnóstico se seguirán obteniendo pésimos resultados. El matancero vota al peronismo, entre muchos factores, porque cuando hubieron gobiernos nacionales no peronistas no es mucho lo que se hizo por el distrito, y cuando las crisis estallaron es en La Matanza donde más fuerte pegó, y sumado a eso,  nunca se ha hecho suficiente mérito desde la oposición local para sostenerse en el tiempo y organizarse seriamente.

Por último, es posible cambiar el rumbo, basta que quienes hacen política asuman el rol y actúen con la verdadera convicción de que van a hacer historia, ponerse a la altura no es fácil, pero hoy es un deber porque La Matanza está muy mal. Hay mucho por hacer, el oficialismo matancero no es tan fuerte como se presume, tiene muchas debilidades, el vecino quiere cambiar pero tampoco se va a tirar al vacío, hay que actuar, construir, exterminar egos, militar y ganar La Matanza.

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